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Adaptación al Jardín Infantil

 

Tomar la decisión de ingresar a nuestros hijos a un jardín infantil requiere de una especial atención, ya que supone para nuestro hijo salir de su mundo seguro y conocido, para enfrentarse a algo desconocido: nuevas personas y espacios, nuevos roles que tendrá que desempeñar.

 

Desde las teorías de apego  se postula que la entrada al jardín infantil antes de los 3 años para algunos puede resultar angustiante ya que es muy difícil pedirle a un niño que explore, regule sus emociones y se sientan seguros en ausencia de su figura de apego. Claramente, nuestra sociedad no está preparada aún para que los padres pasemos más tiempos con nuestros hijos ya sea por  temas de sueldos, horarios de trabajos y un sinfín de variables, etc. Frente a este panorama, es importante que sepas y te informes sobre qué hacer y esperar por parte de un jardín infantil para que este proceso sea vivido de la forma más respetuosa tanto para tu hijo como para ti.

 

1) El proceso de adaptación debe ser siempre abierto y flexible: Esto quiere decir que no esté estandarizado con fechas o “una semana de adaptación”. Al ser el proceso de adaptación abierto y no tener una duración definida, permite que cada niño pueda elaborar a su ritmo todo este nuevo  periodo. Se debe priorizar por respetar los ritmos individuales y no intentar forzar ni acelerar el proceso. Al establecer una barrera de tiempo estamos dejando de lado los procesos internos de cada niño. No podemos pretender exigir adaptarse a todos los niños a la misma vez porque claramente todos los niños con sus familias e historias son  completamente distintas. Como mínimo los procesos de adaptación deben durar un mes, tiempo en el cuál cada niño pueda ir estableciendo vínculos afectivos con la educadora, que le permitirán adquirir seguridad y confianza necesaria para empezar a explorar los espacios, los materiales, las posibles relaciones y, así descubrir las oportunidades que el jardín le brinda.

 

 

 2) Siempre se sincero con tus hijos: Explícale en palabras simples porque debe ir al jardín. Siempre es mejor hablarles con la verdad, ellos comprenden todo. Cada vez que llegues al jardín, si es necesario cuéntale por ejemplo que lo dejas en el jardín para poder ir a trabajar. Cuéntale que hará  ese día en el jardín, con quien jugará, que comerá, etc…es decir anticípale cómo será su día en el jardín para que él sepa que pasará mientras tu no estés. Esto permitirá con el tiempo bajar un poco su angustia frente a lo desconocido. Los niños aunque no hablen, incluso si son bebés necesitan que pongas en palabras lo que sienten porque eso los calma, les da seguridad

 

3) Valida tus emociones: Que llore tu hijo, sí, es normal. Y que tú como papá llores, también. Es muy válido que a ti también te de pena sepárate de él o ella. A veces cometemos el error de restarle importancia a los sentimientos y esto no ayuda mucho en situaciones que emocionalmente son muy intensas. Puedes decirle “es normal que hoy no quieras, también hay días que a mí no me gusta separarme de ti para ir al trabajo”, “si los primeros días necesitas ayuda, pídesela a tu educadora”, “te sientes así porque no estoy allí contigo”. No tengas miedo a expresar lo que te sucede frente a tu hijo o una educadora. Poder expresar tus propias emociones va a permitir que tu hijo aprenda que él también puede poner en palabras aquello que siente y que es muy válido demostrar lo que le está sucediendo. Recuerda que tu eres su principal referente.

 

4) Aclara sus dudas o miedos: Es normal que los niños experimenten ciertos temores e inseguridades frente a esta nueva etapa que están comenzando. Es importante respetar la vivencia de nuestro hijo. Cada niño la vive de una manera diferente y no por ellos va a ser menos válida. Si negamos su vivencia nunca vamos a conocer su punto de vista, por lo que nos va a ser más difícil para nosotros poder entender que le pasa y de qué forma lo  podemos ayudar.

 

5) Paciencia, amor y mucha empatía: Es importante ser pacientes frente a este período. Puede que al hijo de tu amiga le haya tomado menos tiempo, cada niño vive su propio proceso. A nosotros como adultos también nos cuesta mucho adaptarnos a un nuevo trabajo, a una nueva casa, a conocer un nuevo grupo de personas. No todos nos adaptamos al mismo tiempo. Por lo mismo paciencia, amor y mucha empatía.

 

6) Siempre despídete: Muchas veces los padres no quieren despedirse de los niños porque ven que están jugando y están súper bien y al momento de despedirse se ponen a llorar y les da mucha angustia. Solo piensa como te sentirías tú si te encuentras en un lugar desconocido, con gente desconocida y con un idioma que talvez no comprendes del todo bien y tu pareja de repente desaparece y te quedas solo, lo más probable es que te baje mucha angustia. Bueno, tu hijo siente lo mismo cuando tu desapareces. Lo que buscamos con la despedida es brindarles seguridad a los niños. Que ellos con el tiempo y la repetición de una despedida afectiva, sientan y entiendan que  les estamos brindando seguridad, al saber que tu si vas a volver, que no hay porque preocuparse. “Mi amor, la mama /papa se va a ir, vuelvo en un rato más como todos los días lo hecho. Te quiero mucho”

 

7) En la sala de clases conviértete en un educador(a) más: Cada vez que acompañes a tu hijo en la clase, al ingresar tú también puedes ser una educadora más. Deja de lado tu celular y juega con los otros niños, cuéntale cuentos, etc… involucra a tu hijo en lo que está sucediendo en la sala de clase. El compartir unos momentos de la mañana en la sala de clases de tu hijo permitirá que él se sientas más a gusto en el espacio que tu elegiste para él así como también tu puedes conocer a los compañeros de tu hijo y también te puedas involucrar más en el proyecto educativo del jardín infantil.

 

 

8) Crea una alianza con las educadoras: Idealmente que en el jardín, exista una entrevista previa con las educadoras de tu hijo(a). Que las educadoras sepan antes del ingreso al jardín que le gusta  tu hijo, que le da miedo, como es su personalidad, etc. Tu hijo establecerá un vínculo importante con ese grupo de educadoras, por lo que siempre acércate a ellas frente a dudas, temores, ansiedades y trabajen en conjunto para el bien de tu hijo. Entrega cualquier información que tu creas importante, así tú estarás más tranquilo y ellas sabrán como acompañar y gestionar sus emociones en tu ausencia.

 

9) Asegúrate que el jardín infantil permita el ingreso de un objeto significativo para tu hijo: También llamado objeto transicional. Puede ser desde un juguete a un paño de ropa. El jardín y las educadoras deben comprender que aquel objeto tiene una significancia muy importante para tu hijo. Es un pedazo de su casa, de su vínculo contigo que lleva al jardín, por lo que muchas veces ayuda mucho sobre todo para los primeros días.

 

 

10) Organiza tus propios tiempos: recuerda que el proceso pude durar varios días hasta meses, por lo que es importante que tú te organices para poder estar disponible para el proceso de adaptación en el jardín. Si no tienes tanto tiempo disponible, es importante poder contar con una red de apoyo cercana a tu hijo para que pueda acompañar a tu hijo en caso de que tú no puedas estar.

 

Es normal que los primeros días los niños puedan exigir más brazos, más atención de la habitual, que se muestren malhumorados o que retroceda en etapas que ya había adquirido (muchos despertares nocturnos, hacerse pipi, hablar como guagua, etc.). Todas estas conductas son normales y esperables. Los niños se manifiestan así para sentir y comprobar que a pesar de todas estas conductas mis papas me van a seguir queriendo, lo que buscan es seguridad. Por ello, es muy importante darle todos los abrazos besos y atención que requieran.

 

Recuerda que la adaptación no es sólo para el niño. También se debe adaptar la familia. La manera en que cada niño viva la separación influirá decisivamente en la adaptación de este,  ya que captará sus sentimientos de tristeza, inseguridad o, por el contrario, de tranquilidad y confianza.

 

Finalmente me gustaría recomendarte el libro "Un beso en mi mano" de Audrey Penn. Este precioso cuento, trata de un pequeño mapache llamado Chester, que va por primera vez a la escuela. Chester se siente muy triste, pues debe abandonar en las mañanas a su amada madre y abandonar todas las cosas divertidas a la que está acostumbrado hacer. Pero un gran secreto de parte de su madre, convierte su tristeza en una experiencia nueva y llena de amor.

 

Teresa Diez, Psicóloga y dueña de Jardín Infantil Kupulwe 

www.kupulwe.cl

 

 

 

 

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