Somos Eugenia y Alejandra

Conoce la papa
Posts Recientes
Please reload

¿Y dónde están las mujeres?

 

La semana pasada leí la columna de la psicóloga Michelle Pollmann compartida acá en La Papa que se titulaba “¿En qué se quedaron los hombre?”.

 

Me hago cargo de las críticas de su columna y siento que debo defender mi género ya que pienso que como hombres, hemos dado respuesta a gran parte de las exigencias del mundo femenino:

  • Aprendimos a cocinar algo más que un buen asado,

  • A cambiar pañales,

  • A hacer aseo,

  • A tener labores compartidas y

  • A “desarrollar nuestro lado femenino”. Incluso hoy muchos de nosotros usamos cremas humectantes y productos de belleza.

Dimos respuesta  a la constante exigencia de atención, de más cariño y de estar atentos a la familia. Cuando las mujeres creían que los hombres no estábamos escuchando, lo que estábamos haciendo era tomar nota y guardando nuestras energías.

Hemos ido entendiendo lentamente que el tiempo mejor invertido y con mejor retorno a la inversión es el tiempo con los nuestros, con la familia (sin dejar de lado los amigos y la pega).

 

Hemos visto que la definición de roles de la mujer y del hombre quedan dentro del acuerdo y dinámica de la pareja. Los roles del hombre como macho alfa y de la mujer como hembra sumisa han quedado obsoletos dando paso a una gama mucha más amplia y variada de posibilidades de relacionarse, de encontrarse, de estar con el otro.  

 

Esto sí requiere que aprendamos a expresar nuestros deseos, a manifestar lo que queremos  y a estar dispuestos a ver los deseos del otro. Esto es lo más cercano a lo que podríamos llamar hoy en día, ser una pareja.

 

Le tengo fe a la humanidad,  pienso que estamos en constante cambio y creación y que vamos aprendiendo que esta apertura de roles nos va a traer buenos cambios en la forma de relacionarnos y de encontrarnos con respeto.

 

Hay algo en la pregunta ¿dónde están los hombres? o ¿dónde se quedaron los hombres? que es una demanda insatisfecha, pero no porque los hombres no estemos dando respuestas, sino porque la demanda ya tiene características de sobre exigencia

 

Veo que esta sobre exigencia no es solo con los hombres, es con ellas mismas, con sus hijos y con sus trabajos. Quieren el trabajo perfecto, los niños perfectos, el pelo perfecto, las uñas y ropa perfecta, y por qué no al hombre perfecto.

 

Es un afán de ser perfectas y  de controlarlo todo siendo que lo único perfecto en la vida es realmente lo imperfecto que es. Es esa exigencia, perfeccionismo y sobre control es lo que las tiene estresadas, sobre-demandadas, colapsadas, agobiadas.

 

Muchos de mis pacientes ya no reconocen el nivel de estrés en que se han puesto, ya dejaron de sentir cansancio y agotamiento, ya no sienten una presión en el pecho ni nudo en la garganta que eran síntomas de alarma.  Están sobre estresados con la exigencia, al punto que se está empezando a normalizar y eso me asusta como hombre, como ser humano y como profesional.

 

Detengamos las exigencias y aprendamos a encontrarnos en nuestras diferencias pero también en nuestras grandes similitudes, a entender que lo que nos diferencia nos complementa y que al ver al otro estamos aprendiendo a vernos a nosotros mismos, nuestras falencias y virtudes.

 

Espero que nuestras preguntas futuras sean ¿Y ahora, cómo nos encontramos?

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

  • Instagram - Black Circle
  • Facebook Black Round

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS