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Fran Sanzana, los desafíos de la Maternidad

October 7, 2017

Francisca es diseñadora gráfica y mamá de Bruna de 4 meses. Hoy nos contó su gran desafío de maternidad y Lactancia. Les compartimos aquí sus palabras

 

"Mi embarazo fue lindo, súper esperado. Bruna, mi hija, fue una maravillosa sorpresa. Yo venía recién saliendo de una pérdida y no pensé me fuera a embarazar tan rápido de nuevo. Fuimos a control esperando que nos confirmaran que estábamos de unas siete semanas y para sorpresa nuestra nos encontramos con que teníamos 17 semanas. Supimos en la misma consulta no sólo que estaba embarazada sino que además esperábamos una niñita. Estábamos felices, ya había pasado todo el periodo de riesgo y Bruna estaba ahí creciendo fuerte y sana.

 

Fue un embarazo corto, súper lindo y pleno. Me sentí maravillosa todo el tiempo, no tuve malestares, me sentí más linda que nunca y llena de vida. Como no sabía que estaba embarazada hice mi vida normal sin ningún cuidado especial hasta las 17 semanas. Una vez que supe:

  • Me metí a gimnasia prenatal,

  • Me informé sobre la violencia obstétrica y lactancia materna,

  • Leí diferentes artículos de Laura Gutman, Michel Odent,

  • Seguí distintos fanpage de maternidad,

  • Fui a talleres de Parto Respetado para entender todo lo que se venía

  • Y también participé del taller de lactancia prenatal de Nathalie Clermont.

​Para mi parto estaba súper apoyada, elegimos al equipo médico previo a embarazarme y lo elegimos porque trabajaba en la línea de partos respetados. Quería un parto vaginal y respetado como mínimo, pensé que podía ser natural en la medida que se dieran las condiciones pero nunca me fanaticé y dejé el espacio para una anestesia, para ese "refugio en medio del everest" como decía la Alejandra Becerra, mi matrona.

 

Si bien no pudimos llegar al parto natural, tuve un largo, trabajado pero lindo parto vaginal. Partí a las 08.00 am con contracciones y llegué a la clínica a las 16.00 con 8 centímetros de dilatación, con eso pensábamos que podíamos lograr un parto natural pero pasaban las horas y mi hija no lograba bajar, estaba de cabeza pero girada y al tratar de salir se pegaba en la frente y su cabecita se quedaba atascada. Así estuvimos horas y horas, el equipo médico me esperó y finalmente me ayudaron para girar a mi hija y así ella pudiera descender. Bruna nació a las 01.37 am, tuvimos 3 horas de apego, con mi marido solos, sin intervenciones médicas de ningún tipo para mi hija, el cordón se cortó cuando dejó de latir.

 

Mi parto fue maravilloso, no tuve doula porque decidimos no tenerla, pero tuve a mi marido que fue la mejor doula que pude tener. Vivimos el trabajo de preparto en nuestra casa, abrazados, con masajes, con mucho cariño y amor.

 

Mi gran desafío vino después y fue La lactancia. Hay mucho desconocimiento y desinformación. Todos te dicen que es normal que duela, que a todas se les rompe el pezón y en esa normalidad me pasé dos meses dando pecho con grietas enormes en las pechugas. Habíamos ido con mi esposo a los talleres de lactancia prenatal así que sabía que algo no estaba bien. Pensé que sería algo simple, un tema de acople o postura,

 

Bruna lloraba y yo lloraba  de dolor en pensar que tenía que darle. Lo estaba pasando mal y sabía que no era normal pero por otro lado estaba convencida que la lactancia materna era lo mejor y estaba dispuesta al “sacrificio” con tal de darle lo mejor a mi hija.

 

Esperamos mucho tiempo hasta que una Consultora de Lactancia vino a nuestra casa, y  ella descubrió lo que ni el pediatra ni nuestra asesora anterior habían visto. Mi hija tenía un problema fisiológico que le impedía la correcta succión, tenía frenillo tipo 3. Fue difícil detectarlo porque estos niños normalmente bajan de peso, pero en mi caso Bruna había conseguido una manera de mamar, una manera incorrecta, con tomas sobre la hora en cada pechuga, haciéndome tira los pezones porque su lengua no se ubicaba bien... para los doctores si tu guagua sube de peso está todo bien, pocos se preocupan de cómo está la mamá. Decidimos también cambiar de pediatra.

 

Finalmente la solución a nuestro problema no era fácil, hay frenillos que se cortan en la consulta del cirujano pero para mala fortuna en nuestro caso se requería anestesia general y puntos. No quisimos someterla a una intervención a su tan corta edad sin la seguridad de que con eso se solucionaría el problema. Mi Consultora de Lactancia  me alentó a extraerme la leche y dársela en mamadera y en eso estamos.

 

Me dio mucha pena al principio porque una de las cosas que más quería era darle pecho pero cuando pasamos a la mamadera nos cambió la vida radicalmente, Bruna y yo fuimos mucho más felices. Bruna dejó de llorar y empezó a dormir casi de corrido.

 

La extracción no es la salida cómoda o fácil, es desgastante y debes buscar los espacios para extraerte sin sacrificar el tiempo con tu hijo. En mi caso, al menos no lo ha sido.  Pero aquí estoy casi llegando al cuarto mes de lactancia y con un cajón de leche congelada que me permitirá extender en un mes más la lactancia desde el minuto que decida dejar de extraerme. El camino no ha sido fácil pero me siento feliz y realizada de lo logrado... y seguiré extrayéndome mientras me haga feliz y sólo hasta que mi cuerpo y mente puedan hacerlo de manera sana.

 

Aunque en mi caso no ha sido tan fácil. Creo que lo más lindo es ese espacio de conexión en el que son sólo madre e hijo, ahí fundidos en la pechuga y fue eso justamente lo que me daba mucha pena abandonar y lo que nos obligó a buscar otros espacios de intimidad. Hoy día bailamos, nos tocamos y dormimos pegaditas la una a la otra.

A los padres que esperan un hijo Les aconsejaría por sobre todo asistir a talleres de lactancia prenatal, mi lactancia fue bastante difícil pero estar informada previamente, me sirvió para entender que algo no estaba bien y que era necesario buscar ayuda. 

 

Mi otro consejo es que se informen, que lean, que se empoderen para que hagan de este proceso algo personal pero sin fanatismos.

 

 

Que hagan lo que las haga felices sin importar la opinión y juicio del resto, porque finalmente y por muy cliché que sea, si uno está feliz nuestros hijos también lo estarán.

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