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"No me dejes", la importancia del apego precoz

Cada día me sorprendo más de las bellas transformaciones que vivimos las mujeres al momento de quedarnos embarazadas, gestar, parir y criar. Bellas transformaciones que nos invitan a caminar una vida más consciente y lúcida, sobretodo en estos tiempos en que está de moda este estilo más saludable: partos respetados, lactancia materna exclusiva, doulas, medicina de la placenta, colecho, fular, etc.

 

Les escribo primero como madre, segundo como mujer y tercero como psicóloga.

 

Transmitirles de todo corazón y con la convicción que me motiva cada día más a formarme como doula y acompañar a más mujeres en sus procesos de gestación, parto y puerperio que caminar esta etapa de la vida de manera consciente es impagable. Si tu hijo es el mejor regalo de tu vida, se tú el mejor regalo de la de él.

 

Por eso me atrevo a decirles (y en negrita) que todo bebé humano que nace no debería estar en otro lugar que no sea los brazos de su madre. PUNTO.

 

Eso de “me lo voy a llevar para que descanse” es, por decirlo menos, ridículo. ¿Quién decide ser mamá para descansar? Yo entiendo que el trabajo de parto y el parto mismo nos dejan agotadas (yo tuve dos partos de 14 y 15 horas) pero esa inyección de energía que te entra cuando recibes a tu bebé recién salido del útero, húmedo, con los deditos arrugados, los ojitos a medio abrir y ese olor indescriptible te permite estar con él todo el tiempo que sea necesario.

 

No es lo mismo obtener cuerpo materno que no obtenerlo. El cuerpo materno es la necesidad básica de todo mamífero, básicamente la especie humana es la única que no lo otorga todo el tiempo. El cuerpo materno no es sólo alimento, es refugio, amparo, intimidad, es amor. Y cuando el bebé no lo obtiene, llora. Y son los padres quienes interpretan este llanto nombrándolo bajo su propia lógica “salió inquieto/llorón/hambriento/mañoso”. Y la verdad es que no salió nada, simplemente se siente solo y necesita a la única persona que le puede dar un lugar parecido al que vivió los últimos 9 meses.

 

Realizar apego con tu hijo es el regalo más lindo que le puedes entregar. Solo ponte en su lugar por un minuto y piensa que sus 40 semanas de vida intrauterina fueron oscuros, tibios, con los latidos de tu corazón como música de fondo, alimentado sin tener que pedirlo y (en el mejor de los casos) sin mayores problemas. Hasta que de repente comienza el trabajo de parto y las contracciones lo aprietan aún más, debe introducirse en el canal de parto donde puede estar por horas intentando salir, mientras probablemente escucha tus gritos, oye voces desconocidas, lo reciben manos de una persona que no conoce, hay mucha luz, tiene que respirar con sus pulmones por primera vez, probablemente lo agarran para medirlo, pesarlo y hacer toda la rutina de un establecimiento hospitalario y en la mayoría de los casos puesto en un receptáculo transparente lejos de su madre.

 

¿De verdad crees que a él no le importa?

 

Mi afán con este post es poder concientizar aún más la importancia de los primeros minutos, meses y años de vida de nuestros hijos. Entender que nacen absolutamente dependientes de nosotros y somos responsables de entregarles todo lo que nos pidan cuantas veces lo necesiten. Somos mujeres responsables de leer sus necesidades, de traducirlas y responder como nosotras creemos que está bien. No digo que no nos podemos equivocar, probablemente cometeremos errores todos los días pero de ellos aprenderemos y construiremos una relación en un lenguaje que sólo nosotras y nuestro hijo entiende.

 

Tomarse los días en la clínica para conocerse y establecer un contacto en intimidad debería ser una obligación. Dejar a la madre que acaba de parir tranquila no para que descanse, sino para no interrumpir ese íntimo momento. Yo sé, porque lo viví, que el nivel de emoción, alegría, amor es desbordante. A uno le dan ganas de subir al techo de la clínica y presentarlo al más puro estilo del rey león a todo el mundo, pero la verdad es que no es necesario. Todos van a conocer a tu hijo eventualmente, ya sea a la semana de nacido como al mes, inclusive más. Los únicos importantes en ese minuto eres tú y él.

 

Y el padre tiene un rol importantísimo en todo esto, si bien también es su hijo y quiere estar con él todo el rato, es muy importante que sea él quien proteja este espacio sagrado. Que sea él quien salga a mostrarle fotos a la visitas, recibir los regalos, enviar los saludos, calmar las ansiedades de quienes vienen a conocer a este nuevo integrante.

 

Ojo que no estoy diciendo que no vaya nadie a ver a la parturienta, se sabe que es mejor que esté acompañada que sola. Estoy diciendo que:

  • Sepamos elegir bien quién entra y quién no.

  • Que protejamos a nuestro bebé del excesivo manoseo,

  • Del flash de la foto,

  • De los besos con olor a cigarro,

  • De las personas que vienen cargadas de problemas de la oficina, etc.

  • Que podamos darle la bienvenida al planeta tierra de la manera más amable posible,

  • Que hablemos despacito,

  • Que nos olvidemos del celular cuando estemos con él,

  • Que lo miremos a los ojos y le susurremos canciones.

  • Que le contemos todo lo que ha ocurrido estas últimas horas.

  • Que no lo dejemos solo ni para el cambio de turno.

Yo creo que fui de las madres detestables en la clínica. Me negué a todo. De partida nunca usé la cuna aunque me dijeron todo el tiempo que por protocolo de la clínica el bebé tenía que dormir ahí ya que yo lo podía aplastar, esto luego de que fueron reiteradas veces a ofrecerme que se lo llevaran a la sala cuna para que yo pudiera descansar. Dos veces al día iban a buscarlo para llevárselo y presentárselo al personal de turno, yo no lo mandé y les dije que si querían conocerlo vinieran a mi pieza. Las vacunas y todos los exámenes  se los hicieron ahí en

mi habitación. No les corté el pelo y no dejé que se lo llevaran ni un solo minuto.

 

Entiendo que pueden haber situaciones en las que a uno no le queda otra más que separarse de él, como cuando nacen con alguna complicación o tiene que irse a la incubadora por parto prematuro, estos son los casos en que el padre cumple un rol protagónico las primeras horas hasta que ya autorizan a la madre a ir.

 

El padre no debe perderlo de vista y ojalá pueda (en la medida que se lo permitan) estar en contacto piel con piel todo el tiempo.

Sea cual sea tu situación, debes sacar la voz e imponer tu deseo. Para la institución tu eres una más, pero para ti es TU HIJO y vas a defender todo lo que él se merece y más.

 

Les recomiendo incansablemente a todas las que estén gestando que tengan la instancia de participar de un círculo de mujeres embarazadas o contraten una doula que las acompañe las guie.

 

Yo tengo muchos datos para compartirles, quienes estén interesadas me escriben a mi mail michelle@centroalalma.cl y con mucho amor y cariño responderé cada uno de sus inquietudes. 

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