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Sacar los pañales no se enseña

Para muchas familias, sacar los pañales  a sus hijos se puede convertir en una tarea titánica. ¿Cuantos de ustedes se han visto realizando distintas estrategias por lograr que su hijo haga pipi en el W.C., que no se moje los pantalones o que por lo menos avise cuando tenga ganas?

 

Pareciera ser que dejar los pañales se vuelve una verdadera odisea, muchas veces agotadora, presionados por el jardín infantil o por una amiga que su hijo ya cumplió dos años y dejó los pañales pero nuestro hijo que ya está pasado los dos años aun no muestra ningún indicio de querer dejarlos por sí solo. A pesar de todos los libros que te has leídos y de todos los consejos que has recibido, quitarle los pañales a tu hijo se está convirtiendo en una batalla, llena de conflictos con él  y que por mucho que tú le enseñes él no quiere aprender.

 

Frente a este panorama, déjame contarte que dejar el pañal no se enseña, sino más bien es un proceso madurativo en el que como adultos no debemos hacer nada. ¿Pero cómo nada? así como no todos los niños caminan al año de vida, no todos los niños dejan el pañal a los dos años y eso se debe a que cada niño marcará sus propias pautas y ritmos cuando madurativamente ese niño esté listo para dejar el pañal.

 

Nuestros hijos caminarán, hablarán y  también dejarán el pañal sin necesidad de enseñarle porque es un proceso biológico que no tiene relación  con lo que los adultos hagamos o dejemos de hacer.  Unos antes y otros después, todos los niños que no tengan algún patología de base, dejan los pañales,

 

En mi trabajo con niños, muchas veces las familias me comentan que van a sacarles los pañales a sus hijos porque uno de los padres vuelve a trabajar, por la llegada de un nuevo hermano o porque es verano y es un buen momento para comenzar a dejar los pañales. Frente a esto yo siempre les pregunto a ellos, ¿qué necesidades estamos satisfaciendo? ¿La de los niños o la de los adultos? Que relevancia tendrá para un niño que sea invierno, primavera o verano si su organismo no está preparado aun para controlar esfínter.

 

Es como si les exigiéramos a los niños que deben hablar porque viene el verano o caminar porque va a llegar un nuevo integrante a la familia. Claramente el buen clima ayuda en que el proceso sea más agradable, pero ese no debe ser el principal indicador. Respeta el ritmo de tu hijo, que sea él quien marque la pauta independiente del clima, trabajo o factores externos a él.  Debemos comprender que el control de esfínter es uno de los grandes hitos en el desarrollo infantil largamente determinado por la maduración neurológica del niño o niña, el cual tiene implicancias emocionales y en el desarrollo psicológico.

 

El control que el niño adquiere sobre su propio cuerpo y sus funciones tiene relación con el control que tendrá en otros aspectos de su vida, con su sensación de logro, la percepción de sí mismo y la confianza en sus recursos personales. También, y en esto es importante el cómo los adultos manejen el proceso, con cuán respetado y validado se sienta ese niño.

 

El papel del adulto será de observar y acompañar. Si somos capaces de respetar los ritmos de cada niño, llegará un momento en que tu hijo te pedirá que le saques el pañal ya que le empezará a incomodar y es en ese momento cuando él está listo para dejarlos. Recuerda que el control de esfínter puede ir desde los 2 años hasta los 6 años y más.  Cuando llegue ese momento solo debes confiar en tu hijo, tener paciencia y  muchas mudas de ropa, porque así como  cuando aprendió a caminar se calló muchísimas veces, lo más probable es que  se haga pipi en su ropa varias veces más. Recuerda no agobiar a tu hijo con el tema del pañal. Como te sentirías tú si tienes a otra persona a cada rato preguntándote ¿Hiciste pipi? ¿Tienes ganas de ir al baño? ¿Vamos al baño? Con una vez es suficiente, no hace falta repetírselo tres o más veces al día.

 

Si haz considerado que tu hijo ya tiene signos claros de dejar el pañal,

  • Evita castigarlo, gritarle o dejarlo por varias horas sentado en el W.C.

  • Que la experiencia de ir al baño, se vuelva cotidiana, enriquecedora para él.

  • Permítele a tu hijo imitar tus rutinas del baño, que él sea capaz de ir integrando  a su ritmo

  • Que ir al baño debe ser un momento agradable, tranquilo, sin presión ni apuro.

Te recomiendo que si has decidido integrar tu hijo en un jardín infantil o colegio y tu hijo aún usa pañales, antes, te informes como manejan el control de esfínter. Las respuestas que te entreguen en ese centro educativo, serán un fiel reflejo de la visión de infancia y crianza que tienen de los niños. No permitas que le obliguen sacarle el pañal para que pase de curso o como condición para ingresar, ya que ese es un indicador claro que en ese centro educativo existe un  claro desconocimiento de los ritmos evolutivos del niño.

 

 

 

 

 

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