Somos Eugenia y Alejandra

Conoce la papa
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El destete parece ser un momento sumamente complejo tanto para las madres como para sus hijos. Existe la creencia popular de que después de los 6 meses la lecha materna no alimenta, lo cual es un mito que se ha logrado esclarecer mediante numerosas investigaciones científicas. Amamantar a tu guagua es un acto de amor y como tal, nadie puede venir a cuestionar el tiempo que tu decidas hacerlo. Unicef recomienda dos años de leche materna, pero una cosa es lo ideal y otra muy distinta es lo que cada madre puede entregar.

 

Hay mamás que deciden no amamantar, mamás que deciden hacerlo por el tiempo que puedan antes de incorporarse a su trabajo y otras que extienden la lactancia por años. En cualquiera de los casos, lo importante es que la madre esté tranquila con su decisión. Como siempre digo, más vale darle una mamadera con amor que una pechuga sin ganas.

 

¿Pero qué significa el destete psicológico? A pesar de que creo que el concepto no existe como tal, me gusta entender que todas las etapas que vamos viviendo en la vida tienen una correlación psíquica, y la lactancia es una de ellas. No solo se necesita un pecho y un bebe que mame. Como dice Laura Gutman, es necesario que la madre abandone otros lugares para lograr estar en cuerpo y alma, y para eso la madre debe estar protegida por una especie de cueva emocional.

 

Y creo que el destete comienza a pensarse cuando esa cueva empieza a disolverse. Cuando empezamos a cuestionarnos, a buscarnos nuevamente, a querer recuperar nuestro cuerpo, querer que nos pertenezca única y exclusivamente a nosotras. Por lo general, escucho mujeres que necesitan sentirse mujer nuevamente, quieren recuperar su sensualidad, su libido, su erotismo. En muchos casos ya se ha recuperado la menstruación, por lo que comienzan a ser testigos nuevamente de su ciclo hormonal, el cual parecía perdido. Todas son pequeñas señales que cada una va interpretando de la manera que más le haga sentido.

 

Lo importante es que el destete sea respetuoso tanto para la mamá como para el bebé, y para esto no hay regla.

 

Hay mamás que lo sacan de un día para otro y no tuvieron problemas, otras que lo hacen progresivamente, sacando primero la pechuga del día y dejando para el final la de la noche. Sea cual sea la opción que tú elijas, espero que sea la que más te acomode y que te salga natural.

Muchas veces escucho mamás que ya están aburridas de dar leche pero no saben cómo sacársela a sus hijos que ya tiene la capacidad de hablar, pedirla y hasta sacarles la pechuga ellos mismos, lo que dificulta aún más la decisión. Desde mi punto de vista, como madre y psicóloga, creo que es muy importante estar conectada y en la sintonía mente-cuerpo. Entender que ambos van de la mano y que debes respetarte y escucharte.

 

Si hoy en día te estás cuestionando la lactancia, tómate un minuto para sentir tu cuerpo. Si puedes conversar con alguien que no te juzgue ni te reproche si no que te lleve a un espacio de reflexión para entender lo que estás pensando, hazlo. Si tienes que ir donde un psicólogo, doula o asesora de lactancia, también hazlo. Haz lo que sea necesario para que estés tranquila y puedas enviarle a tu hijo un mensaje claro. Recuerda que su pensamiento es concreto, la ambivalencia puede confundirlo y generarle angustia.

 

Piénsalo como si estuvieras considerando la posibilidad de separarte de tu pareja. Probablemente llevas un tiempo pensándolo pero no se lo has dicho a nadie por miedo a lo que digan. Luego se lo cuentas a una amiga que te escucha y te da su mirada de lo que ocurre. Pasa un tiempo pensando los pros y los contra, evaluando todas las opciones hasta que tomas una decisión, sin importar lo que diga el resto. El destete es igual. No importa lo que diga la teoría, ni tus amigas, ni tu pareja, ni el pediatra ni los círculos de lactancia. Importa lo que a ti te pasa, y más importante aún qué te pasa con lo que te pasa.

 

La clave está en enviar el mensaje correcto, tanto a tu cuerpo como a tu bebé. Si decides el destete, planifícalo y cuando tú lo tengas claro convérsalo con tu hijo/a, independiente si tiene 2 meses o 3 años. Cuéntale que has estado pensando en que ya es tiempo de empezar a dejar de a poco la leche materna y que le vas a dar otra leche que va a tener un gusto distinto pero será igual de rica que la tuya. Que aunque el pecho ya no esté, el momento de amor, de miradas mutuas, de cobijo va a seguir existiendo. Y cumple tu palabra. Porque destetar no significa sacar la pechuga, chantarle una mamadera y que se la tome solo/a. Destetar es simplemente cambiar la pechuga por la mamadera. El resto debería seguir existiendo.

 

Si pudiera decirles algo a cada una de las mamás que están leyendo les diría que lo están haciendo perfecto. Que hagan lo que hagan estoy segura que lo hacen desde el amor puro. Pueden existir miles de teorías y opiniones al respecto, pero cada mamá es distinta y cada hijo es distinto, no hay dos iguales en el mundo, por lo que la receta para el destete tanto físico como psicológico sólo la tienes tú. 

 

 

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