Somos Eugenia y Alejandra

Conoce la papa
Posts Recientes
Please reload

Crianza Respetuosa: Mucho  más que dar el pecho, colechar y no poner limites

¿Qué entiendes tu cuando hablamos de crianza respetuosa?

¿A que se refiere criar y cuidar a nuestros hijos de una manera respetuosa?

¿Somos los adultos respetuosos con nosotros mismos como para criar con respeto a nuestros propios hijos?

Pareciera ser tan obvio y fácil, pero a veces resulta que no lo es. Cada vez que hablamos de crianza respetuosa, son muchos los comentarios infundados que rápidamente surgen, por lo que aquí trataremos de derivar alguno de los principales mitos en torno a la crianza respetuosa

 

1) “Criar con respeto es sinónimo de lactancia prolongada, colecho y porteo”.  Claro que sí, criar con respeto es una forma de criar, que para muchas familias les hace sentido pero, claramente no es una condición necesaria para criar con respeto. Dar fórmula, llevar a los niños en coche o que duerman en sus propias piezas, también son formas validas de criar a nuestros hijos, y por lo tanto totalmente respetables; es solo que, para quiénes crían de una forma respetuosa, colechar,  cargarlos en brazos y prolongar la lactancia, es una manera consciente de vivir la crianza de nuestros hijos.

 

 

2) “En la crianza respetuosa no se establecen límites”.

Este mito es completamente falso. Muchas veces se malentiende el respeto con la falta de límites y se tiende a pensar que no se les ponen límites a los niños, para no perjudicarlos. Brindarles límites a los niños es necesario, ya que es una forma de manifestarles amor y seguridad. Los límites hay que ponerlos de manera respetuosa, comprendiendo  cada niño y empatizando con él. Criar con respeto implica poner límites, pero la diferencia está en cómo ponemos los límites. Estos siempre serán claros, respetuosos y acordes a la maduración de tu propio hijo. Los límites les brindan contención y estructura, necesarios para el desarrollo de cada niño.

 

3) “La crianza respetuosa hace niños dependientes”.

Que errado estamos al pensar que niños amados son niños malcriados. El ser humano es un mamífero que nace inmaduro y esto tiene su razón. Mientras ellos maduren, nosotros como adultos debemos satisfacer sus demandas en todo momento y de forma oportuna. No pretendamos forzar una independencia ficticia en nuestros niños porque ellos no están preparados. Permítele a tu hijo ser dependiente de ti cuando él lo más necesite, así le estarás brindando seguridad. Creo que los niños más valientes y seguros de sí mismos, son hijos de madres /padres que nunca tuvieron miedo a dejarlos ser.

 

4) “Criar con respeto llevará que un niño no presente pataletas” 

 

Esto sería bastante alentador, pero la realidad es completamente otra. Un niño al que desde pequeño se le han satisfecho sus necesidades de forma oportuna y respetuosa, es un niño que posee bastantes herramientas de comunicación, ya que se le ha brindado el tiempo y el espacio, por lo que encontrará en las pataletas su forma de expresar que aquello por lo que se le ha negado no le parece nada de bien y ¡nos lo hará saber! Las pataletas son episodios normales, sanos y necesarios para el desarrollo de cada niño, lo importante está en que los adultos, siempre acompañemos a este niño en este episodio de rabia, pena o frustración y que pasada la pataleta seamos capaces de conversar con nuestro hijo sobre lo sucedido para que a futuro ellos sean capaces de verbalizar lo que les está sucediendo y ya no sea

 

necesario recurrir a una pataleta.

 

5) “Antes a todos nos pegaban y no estamos tan mal” 

¿Que no estamos tan mal? Basta con hacer un breve análisis a tus más cercanos, para toparnos con una sociedad que está llena de carencias; como adultos nos falta empatía, ser más cariñosos, menos rencorosos y podríamos seguir con las lista de carencias. Debemos detenernos y reconocer que nos faltó como personas  o por lo menos hacer el ejercicio de reparar la mirada que tenemos hacia la infancia. Cuantas veces nos hemos visto haciendo con nuestros hijos lo mismo a nosotros tanto nos enojaba que hacían nuestros padres con nosotros. Es momento en que los adultos dejemos de perpetuar formas de crianza de nuestra propia infancia para poder detener el ciclo de violencia hacia nuestros niños. Que tengamos un pasado no quiere decir que nuestros hijos deban cargar con él.

 

En definitiva, para poder criar con respeto, debemos los adultos primeramente hacer un trabajo interno de reconocer nuestra propia historia. Trabajar en reparar aquello que nos genere más ruido. Debemos encontrar la manera de liberarnos de nuestras propias mochilas pesadas cargadas de situaciones no resultas para así no trasmitírselas a los niños, porque a ellos no les corresponde hacerse cargo de ello.

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

  • Instagram - Black Circle
  • Facebook Black Round

TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS